Es un día cualquiera y suena el despertador, me levanto, me baño, me lavo la cara con agua y jabón...
Todo parece normal, largo hacia la ciudad donde me esperara el trafico y la locura. Sin al menos un aviso me pongo en marcha en mi vehiculo (es un microbus volskwagen del 78), en la radio el Sabina me inspira en una mañana oscura, como suelen ser en enero y a las 5 de la mañana, "no conocian ni el mar...", voy por el periferico y todo parece bien, pero al llegar a la calle Martí, lo inesperado, lo indeseado... Transito pesado. Las colas de carros se alargan con el transcurrir de los minutos, yo en mi micro todavia no llegabamos al destino deseado y ya nos mostrava la suerte que nos tocaria vivr. Las ruedas del carro apenas logran dar una vuelta, los pitos de los automotores se incrementan, la locura se apodera de algunos y empiezan a ir en contra de la via, no importandoles su`propia seguridad mucho menos la de los demas, la gente grita saca al aborigen que llevan dentro, que nos pasa somo civilizados pero en masa se nos olvida, tanto que peleamos por cosa ilogicas y mostramos nuestro peor lado, vamos a dar via a un y asi todos avanzamso. Fue una nañana de locoss...
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examinando perfiles me encontre con su blogger tenes razon, se acumula demaciado estres en el trafico, hay que guardar la calma, saludos.
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